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El descenso de la ocupación no ha cerrado el debate: hoy, el fenómeno “okupa” sigue generando controversia en la política y la sociedad dividida entre el derecho de la vivienda y la propiedad privada.
El tenso desalojo policial en Badalona del 17 de diciembre de 2025 reactivó el debate sobre la ocupación en España. El desahucio de más de 400 personas que vivían en el recinto sin alternativa a una vivienda trasladó la tensión de las calles al ámbito político, originando un duro cruce de reproches. Desde el Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo respaldó la claridad de la intervención argumentando que “los problemas sociales no se pueden solucionar con incumplimientos legales ” En el otro lado, los sectores de izquierda y grupos sociales criticaron que la Ley de Vivienda no ofrece soluciones verdaderas para ayudar a tantas familias que están sufriendo en pleno invierno. Esto hizo que la gente se diera cuenta de huevo de la importancia del tema y que a día de hoy decidan que es más importante si ayudar a los demás o seguir las leyes.
La perspectiva legal y política.
Para hablar de la ocupación hay que distinguir dos términos, el primero: allanamiento de morada. Este se refiere a cuando una persona entra o permanece en una vivienda primaria sin su consentimiento, es decir, te ocupan tu vivienda habitual. Este es un delito regulado en el artículo 202 del Código Penal y la actuación de la policía se produce rápidamente. Por otro lado, la usurpación de inmuebles, otro artículo recogido en el Código Penal, concretamente 245.2, sucede cuando una persona se mete en una vivienda la cual no vive alguien ahí, aquí se dan casos, como casas vacías (de especuladores), casas de fondos de inversión o bancos, e inquilinos que han dejado de pagar y no se van. El proceso es distinto al anterior, y suele ser más largo y es el que más da que hablar por la controversia que crea entre la defensa del derecho a la vivienda y la protección de la propiedad privada.
La ocupación polariza el arco parlamentario en dos enfoques contrapuestos. El bloque de derecha y centro-derecha (PP y Vox) defiende la propiedad privada como un derecho sagrado; proponen endurecer las penas de prisión, prohibir el empadronamiento de los ocupas y habilitar desalojos exprés en un máximo de 24 horas sin esperar orden judicial. En el extremo opuesto, el bloque de izquierdas y coalición de Gobierno (PSOE y Sumar) vincula el fenómeno a la crisis de vivienda y a la falta de parque público. Su postura, plasmada en la Ley de Vivienda, prioriza la persecución de las mafias y exige garantizar alternativas habitacionales y protección social para las familias vulnerables antes de ejecutar cualquier lanzamiento.
La perspectiva desde los ayuntamientos.
Para tratar el tema de la okupación desde la perspectiva de los ayuntamientos, Carlos Henrique Hernando Segovia, primer teniente de alcalde de Moralzarzal, explica las limitaciones que tienen desde el ayuntamiento para afrontar los casos de okupación que hay en el municipio.
En primer lugar, responde si la ocupación es un problema frecuente en el municipio o si se trata de casos aislados, su respuesta fue la esperada de un municipio de 12.000 habitantes, destaca que “son casos aislados pero que para nosotros es importante el bienestar de los vecinos, no solo del que le ocupan la casa, sino de los vecinos colindantes que siempre suelen tener problemas”.

Después de conocer que sí que cuentan con casos de ocupación responde cómo actúan desde el ayuntamiento para ayudar al propietario y con qué límites legales se encuentran, destaca que lo único que pueden hacer es que pase policía, que levante acta y luego que participe servicios sociales aún recalcando que es una competencia del estado, “lo que podemos hacer es apoyar al vecino y con las armas que tenemos, que son muy pocas, intentar luchar”. Carlos Hernando recalca que la estrategia de muchos es irse a empadronar al ayuntamiento para intentar demostrar que están viviendo en la casa okupada, ahí es donde realmente pueden frenar ese proceso para hacerles frente.
Por último, sobre los cambios que consideran oportunos para poder gestionar mejor estas situaciones, nuestra fuente recalca que “el marco legal es muy laxo y al ser muy laxo pasa lo que pasa”, también pide más herramientas para poder trabajar y que se aceleren los procesos ya que afirma que una vez te ocupan la casa te tiras años para poder recuperarla y sobre todo de como te la dejan.
Para entender cómo funcionan las empresas de desocupación exprés, Eduardo Martínez Pérez, de la empresa Comando Desokupa que ayuda con problemas de vivienda, explica cómo trabajan y qué hacen en situaciones muy tensas.
La gente suele pensar que su trabajo es muy agresivo por lo que ve en la televisión y en las redes sociales. Sin embargo, Eduardo Martínez dice que “la gente ve vídeos cortos en redes y piensa que esto es llegar, empujar y tirar la puerta abajo. Eso no es verdad; si hiciéramos eso, acabaríamos en la cárcel”. Asegura que los vídeos virales solo muestran el momento más tenso, pero que detrás de cada éxito hay mucho trabajo y estrategia legal. El verdadero reto no es pelearse, sino mantener la calma y saber hasta dónde pueden llegar sin cometer delitos.
Cuando hay conflictos entre los dueños de una casa y los ocupantes, esta empresa intenta mediar y controlar los daños. Su estrategia es ir a la casa, hablar con los ocupantes y ofrecer ayuda para mudarse a cambio de que entreguen las llaves pacíficamente. Sin embargo, critica las leyes actuales en España,diciendo que “las leyes dejan desprotegidos a los dueños porque los juzgados tardan mucho en resolver, lo que permite que los ocupantes se aprovechen y causen daño psicológico a los dueños”.
Eduardo Martínez, que ha trabajado mucho con este problema, reflexiona sobre el impacto que tiene en la sociedad. No es solo un problema de propiedades, sino que también causa mucho daño emocional a las familias cuando ven su casa destruida o no pueden acceder a ella durante meses. «Cuando te ocupan la casa, el daño psicológico es muy grande porque te la devuelven destrozada y vacía», concluye Eduardo Martínez Pérez. Cree que la razón por la que empresas como la suya son necesarias es que el sistema judicial es muy lento y los ciudadanos necesitan soluciones rápidas para recuperar su tranquilidad.
Para ver la repercusión de las empresas de desocupación, lo que vemos en el gráfico de abajo se ha producido en gran parte por el auge de estas empresas de desocupación.
Las denuncias por delitos relacionados con ocupaciones de vivienda han descendido casi un 10% en 2025 en España, con 14.875 hechos conocidos por las Fuerzas de Seguridad, incluyendo tanto los delitos más habituales de usurpación de vivienda como los más graves de allanamiento.
- Evolución del número de denuncias por ocupación ilegal de inmuebles en España

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Sin embargo, en Cataluña pasa todo lo contrario, se ve un auge en la ocupación y sigue siendo la comunidad autónoma que acumula más denuncias, con 5.900 casos durante 2025, lo que representa casi el 40% del total de España, es decir, cuatro de cada diez denuncias, según los datos actualizados en el Portal Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior.
- Hechos conocidos por ocupación de inmuebles en cada comunidad autónoma (2025)

5.900 4.800 1500 800 600
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¿Cómo afecta económicamente?
Para ver cómo afecta la ocupación económicamente, Rafael Aznar Rodríguez, arquitecto, dueño de una empresa de solares e inversor inmobiliario, explica qué pasa en distintas situaciones.
Lo primero que sucede cuando una casa es ocupada es que su precio baja, sí, se puede vender esa casa, pero hay que pasar por un proceso judicial muy largo e incierto, esto hace que esas casa no sean atractivas para posibles compradores. Para los propietarios e inversores una ocupación les causa pérdidas, lo que hace que no quieran poner su capital en estas inversiones, esto genera que haya mucha vivienda vacía por el miedo a una ocupación.
Rafael dijo que la ocupación no influye a la hora de invertir en determinadas zonas, es decir, la zona no es algo que preocupe a los inversores ya que es un porcentaje que no es muy alto, y en ese caso no influye. El enfatiza más en la escasez de vivienda que hay, una solución sería la de ampliar los espacios para construir más viviendas. Hay imposiciones como el aumento de impuestos por construir, la no entrega de licencias o la liberación de suelo, todo esto crea escasez de viviendas y por consecuencia un aumento de los precios que se hace insostenible para la gente y algunos optan por ocupar. “Este podría ser un punto de partida para solucionar el problema” destaca Rafael Aznar.
Además comenta un problema importante dentro de la ocupación y es la ocupación de mafias, esto se refiere a que mafias ocupan casas para obtener beneficios y hacer negocio ilegalmente.
Para proteger el derecho de vivienda y el de propiedad privada, hay que construir más para que no haya escasez y el precio baje.
Rafael deja un mensaje para alguien que está pensando en invertir y le preocupa la ocupación diciendo “no es un gran problema así que no hay que estar preocupado por la okupación”
Conclusión y mirada hacia el futuro.
La ocupación ilegal en España ha dejado de ser un mero problema de orden público para convertirse en un síntoma de una fractura social y política profunda. La polarización en torno al tema es total y se escenifica a diario en el debate político. Figuras como Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, abanderan la tolerancia cero durante las sesiones de control del congreso: «La okupación es un delito, un ataque frontal a la propiedad privada y a la seguridad de los vecinos; no se puede permitir que se proteja al delincuente frente al propietario», ha sostenido con vehemencia. En el extremo opuesto, portavoces como Gabriel Rufián, de ERC, también durante sesiones de control en el congreso, desvían el foco hacia la raíz social del problema: «El verdadero problema de este país no es que te quiten el piso cuando vas a comprar el pan, eso es un bulo. El problema real son los fondos buitre, la falta de vivienda pública y los precios de alquiler abusivos que expulsan a la gente de sus casas». Esta crispación difumina la realidad, mezclando las acciones delictivas de mafias organizadas con los dramas de familias vulnerables en un bucle donde el consenso parece imposible.
Esta polarización dificulta separar el debate político de la realidad jurídica. Pero, más allá de las posiciones enfrentadas, ¿cómo responde la legislación de otros países europeos ante la ocupación ilegal? La siguiente tabla resume, de forma comparativa, los procedimientos de desalojo y los plazos aproximados en Alemania, Francia, Reino Unido y España.

Imagen creada por IA//FUENTES-Parlamento Europeo (2021); Ministerio del Interior de España (2023).
El debate sobre la ocupación ilegal sigue abierto y refleja un problema con múltiples dimensiones: jurídica, social y política. Las diferencias entre los modelos europeos muestran que existen distintas formas de afrontar esta realidad, pero también que cada respuesta está condicionada por el marco legal y las políticas de vivienda de cada país. En España, el desafío continúa siendo compatibilizar la protección de la propiedad privada con el derecho a una vivienda digna, una cuestión que previsiblemente seguirá ocupando un lugar destacado en la agenda política y social.