Tras un primer año de carrera los estudiantes afrontan entre mayo y junio sus primeros examenes finales. Las técnicas de estudio se reinventan en una nueva etapa. Las nuevas tecnologías y los compañeros juegan un papel crucial en el desarrollo del estudio.
Con el final del segundo cuatrimestre llegan los primeros exámenes finales para los alumnos de primero. La universidad supone un gran cambio en la vida del alumno. El entorno cambia, las amistades, las obligaciones y las libertades. Se deja atrás la etapa escolar y el bachillerato en la que el alumno se ha preparado para llegar a este momento. Ahora en la vida universitaria el trabajo es más autónomo y el alumno debe adaptarse al que es su nuevo hábitat. Para muchos es la primera vez que se enfrentan a grandes cantidades de temario en un solo examen, sin obviar la PAU. Además, el periodo de exámenes finales en la universidad se caracteriza por su larga duración, englobando incluso la totalidad de un mes. Es el gran reto al que los alumnos se enfrentan para confirmar su adaptación total.
Según profesores y orientadores, los alumnos empiezan a preparar estos exámenes con alrededor de un mes de antelación. Entre las técnicas que más destacan se pueden encontrar la elaboración de resúmenes, esquemas, mapas mentales, etc. También tienen un gran peso las estrategias como Pomodoro, Feynman o Cornell. Son métodos de estudio que consisten en la división del tiempo y el trabajo equitativamente para conseguir el resultado más eficiente y eficaz. En cuanto a las asignaturas que son más prácticas, predominan la elaboración de ejercicios, la reelaboración de ejercicios resueltos en clase y especialmente la realización de exámenes de convocatorias anteriores. En los meses de abril, mayo y junio las bibliotecas reportan un gran crecimiento, viéndose obligadas en algunas ocasiones a no dejar pasar más gente debido a que se ha completado el aforo. Estas actúan como lugar de encuentro para los jóvenes, que buscan estudiar cerca de otros compañeros para realizar un estudio más completo a través de la resolución de dudas y problemas que pueden surgir.
Otro elemento que ha ganado fuerza en la preparación de los exámenes es la inteligencia artificial. A pesar de que las universidades tienen una estricta política de uso de IA sigue habiendo herramientas que están permitidas para el estudio. Aplicaciones como NotebookLM o Gamma pueden ayudar a estructurar el temario, generar test, resumir información o incluso crear un podcast sobre el tema. Fuera del plano del temario, existen IA que pueden ayudar con la organización del tiempo y la planificación. Aun así, si la IA no se utiliza de manera adecuada se convierte en un arma de doble filo. Así como ha evolucionado para mejorar la manera de estudiar de los alumnos, ha dado más oportunidades a los mismos de hacer trampas en los exámenes. Desde pinganillos hasta relojes inteligentes. Es por ello que las universidades son estrictas con sus políticas, buscando evitar los amaños en las pruebas.
Al hablar de exámenes finales hay que hablar por consiguiente de salud mental y estabilidad emocional. Los estudiantes a veces pueden estar sometidos a grandes presiones, ya sea por la dificultad de los estudios, la consecución de una beca o la presión familiar. Durante esta época los nervios están a flor de piel y es importante tener una buena educación emocional para saber gestionarlo. Para ello las universidades ponen a disposición de los alumnos departamentos de salud mental y orientadores académicos. Aunque en la sociedad hasta ahora ha sido un tema tabú, es algo que con el paso del tiempo está cambiando. Cada vez se habla más de ello, siendo un tema de vital importancia al que no hay que darle la espalda. El estrés y la ansiedad que este momento puede generar no debe llegar nunca a un punto irreversible ni a tener consecuencias mayores, es normal que exista la presión, pero nunca debe llegar a ser un impedimento para el alumno.
Cuando se acercan las fechas de los exámenes, los alumnos combinan técnicas de estudio, esfuerzo y mucho café. Es para muchos algo más que una nota, es la prueba definitiva de la correcta adaptación a la universidad. Tras un año de nuevas experiencias y un mundo nuevo descubierto, es el momento de centrar la cabeza, hincar los codos y dar por finalizado el primer año académico de la universidad, dando entrada al verano y el resto de cursos de una carrera que abrirá las puertas a su futuro profesional.