
Lo que parece ser un simple número en un panel luminoso es, de hecho, el resultado de una intrincada red de elementos políticos y económicos. La gasolina continúa siendo el motor del día a día, mientras que el mundo discute sobre energías renovables.
El precio de la gasolina puede variar múltiples veces en el transcurso de unos pocos días. El lunes cuesta 1,55€, el jueves, 1,62€ y la semana siguiente disminuye nuevamente unos céntimos. Para numerosos automovilistas, revisar el precio antes de repostar se ha vuelto prácticamente un hábito indispensable. Pero, ¿por qué varía tanto? ¿Quién determina el precio que pagamos para llenar el tanque? ¿Y por cuánto tiempo más vamos a depender de ella?
La gasolina se ha vuelto uno de los gastos que más inquietan a las familias en un momento en el que cada euro cuenta. El precio final que observamos en el surtidor está influido por muchas más variables de las que se asume que simplemente son «la inflación».
¿Quiénes deciden el precio de la gasolina?
A pesar de que repostemos en estaciones o gasolineras como BP ( British Petrol), Repsol, Ballenoil o Moeve, el precio no es establecido solo por cada gasolinera. De acuerdo con lo que dicen los ejecutivos de la empresa, el coste depende sobre todo del precio mundial del petróleo, que se transa en mercados internacionales y varía constantemente dependiendo de la oferta y la demanda. En España, una fracción significativa del costo de la gasolina se debe a los impuestos. En realidad, en numerosas ocasiones, más de la mitad del precio final que pagamos al repostar no corresponde directamente con el combustible. Una porción significativa del montón final va al Estado, entre el IVA y el Impuesto Especial de Hidrocarburos.
El Impuesto Especial de Hidrocarburos es una cantidad fija que se aplica por cada litro, sin importar si el precio del combustible sea inferior en el mercado internacional, se sigue pagando la misma cantidad de impuesto. El IVA, que es un porcentaje del precio total, se suma a eso. Por lo tanto, cuando el precio de la gasolina aumenta, también lo hace la recaudación de este impuesto. Sin embargo, no todo se trata de impuestos. Antes de que el combustible llegue al surtidor, atraviesa una extensa serie de procesos: extracción del petróleo, transporte por barco o oleoductos, transformación en refinerías, almacenamiento y finalmente distribución a las gasolineras. Cada uno de estos pasos produce muchos costes que afectan luego en el precio final.
¿Por qué los precios suben y bajan tanto?
Los conflictos internacionales son uno de los elemento cruciales. El mercado energético ha experimentado períodos de alta inestabilidad desde que comenzó la guerra en Ucrania. El precio del mercado energético se dispara cuando hay recortes en la producción o tensiones en los países que producen petróleo. La época del año también tiene un impacto. Durante el verano, cuando la gente hace viajes de vacaciones, la demanda de combustible crece y esto puede ocasionar incrementos temporales. Sucede lo mismo en épocas de intensa actividad económica.
De acuerdo con lo que indican las estaciones de servicio consultadas, los cambios ocurren varias veces a la semana. No son el resultado de decisiones individuales tomadas por el director de cada gasolinera, sino que están sujetas a las directrices establecidas por la empresa matriz y el mercado.
Aseguran muchos clientes que sí cambian sus hábitos cuando el precio aumenta demasiado, repostan menos gasolina o buscan estaciones más baratas.

Imagen que muestra una comparativa de precios de distintas gasolineras en varias ubicaciones con datos recogidos en febrero de 2026. En ella se incluyen direcciones concretas, la fecha de actualización, el precio del combustible y la marca de cada gasolinera. Los precios oscilan entre 1,499 y los 1,544 € por litro, lo que refleja pequeñas diferencias entre las estaciones. Fuente: |Elaboración propia.
Esta sensibilidad al precio evidencia el grado de influencia que tiene la gasolina en la economía cotidiana. El combustible se puede ver y cambia rápidamente, lo que provoca una percepción permanente de inestabilidad, a diferencia de otros gastos. Toda variación, a pesar de ser mínima, afecta al consumidor de inmediato, Sonia Garcés confirma que el descontento de las personas con el precio tan elevado, provoca que muchos empiecen a repostar en las gasolineras Low Cost, las cuales son más baratas pero disponen de una gasolina de peor calidad. Además no cuentan con personal de trabajo porque son en régimen desatendido con lo cual van contra el empresario tradicional que soporta el mayor coste de una estación de servicio que es el laboral, van contra el sindicato ya que no tienen personal, van contra la seguridad, en un país que ha soportado muchos años de terrorismo y sobre todo van contra el usuario en caso de cualquier incidencia en la estación.
¿Cuánto más permanecerá la gasolina?
Los vehículos actuales no consumen la misma cantidad de gasolina como los de hace quince o veinte años, muchos son híbridos y cada vez se ven más eléctricos en las calles. Siempre se ha pensado que el cambio al coche eléctrico iba a ser el futuro, de echo, se están generando nuevas infraestructuras como puntos de recarga en las calles públicas, donde los usuarios puedan cargar sus vehículos. La Unión Europea tenía previsto prohibir la venta de vehículos a motor en torno al 2035, aunque existen muchos debates en si es demasiado pronto para generar un cambio de tan gran dimensión. Los coches de gasolina no desaparecerán pronto, los vehículos existentes seguirán circulando durante muchos años, lo que significa que la gasolina seguirá formando parte en nuestros días.
Asimismo, en naciones como España, la edad promedio de los vehículos del parque automovilístico es mayor a 13 o 14. Esto quiere decir que un coche adquirido hoy podría permanecer en circulación hasta bien entrado el próximo decenio. La modernización de la flota es lenta y está condicionada en gran medida por el poder adquisitivo de las familias. Además, no todos los sectores tienen la misma posibilidad de electrificarse a la misma velocidad. Los combustibles convencionales todavía son necesarios en gran medida para el transporte pesado, las largas distancias o ciertas tareas profesionales. A pesar de que la infraestructura mejora y la tecnología avanza, el cambio completo necesita adaptación social, inversión y mucho tiempo.
Por esta razón, lo que está ocurriendo es más una coexistencia entre modelos, vehículos híbridos, eléctricos y de gasolina están ocupando las carreteras al mismo tiempo, en lugar de un reemplazo instantáneo. La transición energética está en marcha, pero será progresiva. Y por otro lado, la gasolina continuará siendo un elemento esencial en el transporte diario y de muchas personas, como lo cuenta Jennifer Cobo, encargada de la gasolinera BP de Pozuelo desde hace más de16 años, ella cuenta más a fondo como es la vida de las gasolineras y las opiniones de la gente por los precios tan elevados de la gasolina.
Impuesto sobre la gasolina
El impuesto actual sobre la gasolina supera el 50% con lo cual estamos hablando de que suprimiendo dicho impuesto el precio del litro no llegaría a 1€, es decir más barato que una botella de agua.
Otra forma de protección es ajustar la red de gasolineras a su óptimo rendimiento, ya que España es el único país europeo desarrollado donde la red sigue creciendo anualmente, pasando actualmente de 12.000 estaciones de servicio. La gran pregunta que cabe hacerse es: ¿es posible hoy encontrar un sustituto para la gasolina?, preguntando a los expertos, contestan que indudablemente. Hoy la gasolina tiene un 10% de ECO combustibles y podría circular con el 100%, como demostró Brasil hace muchos años convirtiendo la caña de azúcar en etanol.
Hoy además vemos los coches eléctricos con cada vez más autonomía. El híbrido, mezcla el combustible con la electricidad. El hidrógeno, la solución de futuro, permanece en la atmosfera. Y sobre todo que ya se está consiguiendo un petróleo que no contamina, cosa que está a punto de suceder. Además el envejecimiento de la población, en el cincuenta se espera que la población tenga una media de vida por encima de los 60 años. El desinterés de la juventud por el vehículo tradicional, hoy en día se examinan del carnet el 30% según datos de la DGT (Dirección general de tráfico) y hace unos años esta cifra era de casi el 60%. A esto hay que sumar la mejora del transporte público, con un sistema transversal que te permite llegar a cualquier sitio. Otro factor importante es el mantenimiento del coche, que puede superar entre cuotas, seguro, reparaciones y gasolina los cuatro mil euros anuales.
Estas son las opiniones de un empresario del sector estaciones de servicio, con cincuenta años de profesión, presidente de la asociación de empresarios durante quince años, miembro de la confederación estatal de estaciones de servicio, es decir, de la patronal y estudioso del mercado.
En definitiva, el precio de la gasolina es mucho más que un número que se actualiza en un panel luminoso. Cada subida y bajada está respaldada por una red de factores políticos, sociales y económicos que el consumidor no puede controlar. La gasolina continúa siendo, a día de hoy un elemento fundamental.
Mientras la transición hacia energías más limpias se lleva a cabo gradualmente, coexisten varios modelos de movilidad que evidencian un cambio aún en marcha. Por esta razón la gasolina seguirá siendo el motor de millones de personas en los años venideros, a pesar de las promesas de cambio.